BARBIJOS DE MARCA, EL GRITO AHOGADO DE LA MODA EN LA PANDEMIA

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Como todo gran cambio cultural, la utilización del barbijo supuso una corriente de resistencia para los flamantes usuarios. Cuestionados, denostados y repudiados, la realidad es que hoy cuesta encontrar a alguien en la calle que no lo lleve puesto. Y parece ser ahí donde las marcas ya pusieron el ojo.

Antes de que la pandemia tocara suelo americano, en Europa ya estaban dando batalla contra la enfermedad. Por eso es que podemos ver las fases de recuperación por adelantado, y esto no es ajeno a las tendencias de consumo. De acuerdo a una estimación del sitio idealo.es que compara precios online, la demanda de “mascarillas” en España se había elevado un 2160%.

Podemos entender que la coyuntura hiciera que los consumidores primero se resistieran a los tapabocas, pero con el paso del tiempo los han ido incorporando, sumado a la variable externa que supone la obligatoriedad de su uso dispuesto por las autoridades. Por lo tanto, además de demandarlos, ciertamente los necesitan para realizar el espectro de actividades que tengan permitidas.

El primer cambio grande en el país ibérico fue la modificación en góndola de grandes supermercados, como Mercadona, que comenzó a comercializarlos a gran escala en su sección de “perfumería”.

Los cánones actuales del marketing disponen la individualización como un mecanismo que permite al usuario customizar sus productos tanto como es posible, por lo cual las variantes no se hicieron esperar.

La aparición del tapabocas reutilizable brindó las oportunidades necesarias a muchos emprendedores que venden sus estampados personalizados a partir de cualquier imagen deseada a través de las redes sociales. Viendo la gran respuesta del público, las grandes marcas no tardaron en pisar fuerte.

En España, la marca de moda “Mango” comenzó a vender sus mascarillas reutilizables hasta 10 lavados con sus diseños exclusivos por valores que rondan los 8 a 10 euros.

Adidas, por ejemplo, sacó un modelo deportivo para terciar sobre el debate si se debe o no realizar actividad física con el barbijo puesto. Sus modelos vienen en lotes de a tres, solo en blanco o negro con el logo en el color inverso a uno de los costados, por valor de 12 euros el pack.

Pero esta demanda volcada de lleno hacia el consumo de los tapabocas también permitió a otras marcas llevar adelante acciones de marketing social. Tal es el caso de Disney, que bien sabe que a partir de cierta edad las mascarillas en los niños y niñas son obligatorias, por lo que sacó una línea decorada con sus personajes más famosos, aunque en este caso ya han aclarado que lo recaudado se destinará a organizaciones benéficas.

Unos meses atrás, la empresa AirCreative viralizó diseños de tapabocas inspirados por los equipos de la Liga española. Quizás sin buscarlo, el Barcleona se vio influenciado por la iniciativa y desde hace unos días comercializa en su e-shop modelos propios del club, con un total de 40 usos (8 horas luego de cada lavado) por 18 euros.

No es la primera vez que los clubes de fútbol realizan acciones sociales referidas a la salud. Más allá de las conocidas visitas de los planteles a los distintos hospitales, el año pasado la reconocida revista Panenka readaptó camisetas de los jugadores más importantes del torneo español para transformarlos en batas de hospital para los pacientes más chicos, quienes experimentaron un efecto terapéutico positivo en sus recuperaciones a través de esta iniciativa.

Lo cierto es que no sabemos cuánto más estaremos confinados. Tampoco sabemos si, una vez superado el aislamiento, el uso de los barbijos se extenderá dentro de las costumbres de los usuarios. Lo que sí sabemos es que las marcas sumaron otro elemento más para luchar por imponerse dentro de un nuevo mercado. Las posibilidades están abiertas. En Think Elephant, te ayudamos a captar las tendencias de los mercados del mundo antes de desembarcar en el nuestro. Pedí tu presupuesto.

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