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EN CINE

No soy muy amigo de recomendar películas mainstream. Escribas lo que escribas, la mayoría (por pertenencia o curiosidad cinéfila) va a copar la sala igualmente. La salida obligada parece ser entonces Joker, o Guasón, o Coringa, o paródicamente, el Bromas, pero esta vez la recomendación no está de más.

Dirección: Todd Phillips. Guion: Todd Phillips, Scott Silver. Elenco: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Marc Maron, Zazie Beetz, Shea Whigham. Producción: Bradley Cooper, Todd Phillips, Emma Tillinger.
Distribuidora: Warner Bros. Duración: 122 minutos.

Desde que Joaquin Phoenix rechazó papeles en Marvel por no querer garantizar su presencia en por lo menos seis películas continuadas, me sorprendió mucho que accediera a encarnar al príncipe payaso, al enemigo número uno del héroe número uno de DC Comics. Pero lejos de todo maquillaje comiquero, la película tiene un universo propio, que pese a las referencias obligadas al mundo de Batman, si prescindiera de las mismas el resultado sería igualmente alentador. Se trata de una concepción original del versátil Todd Phillips, quien comenzó su carrera dentro del mundo documental con la oscura Hated (1993), para luego ocupar todos los flashes en la comedia con Old School (2003), Starsky & Hutch (2004), la trilogía The Hangover (2009, 2011 y 2013), Todo Un Parto (2010), Proyecto X (2012) y War Dogs (2016). El año pasado produjo A Star is Born y estableció a partir de allí su contacto con el drama, sin olvidarse de la importancia del humor en momentos clave, y de esa amalgama de climas pudo concebir esta maravilla.

Así es como nos toca seguir el derrotero de Arthur Fleck, quien transita por una Gotham muy neoyorquina de fines de los 70′, que le va soltando la mano de a poco en una escalada de violencia y trasgresiones totales, respetando sí la premisa clásica del icónico personaje, sólo hace falta un mal día para convertirse en un monstruo. Cabe destacar la gran carnadura de Robert De Niro, quien se convierte en la representación tangible de todo eso contra lo que el Joker se rebela. La fotografía exquisita es de Lawrence Sher, quien se muda de género con Phillips también, y demuestra su oficio para poder combinar la naturaleza de ambos. El OST es obra de la islandesa Hildur Guðnadóttir, quien nos hace «escuchar» la ciudad con la misma destreza con la que nos deslumbró hace unos meses en Chernobyl. Si metiéramos en una licuadora a Taxi Driver, The French Connection, The King of Comedy, Patch Adams, al mismo Phoenix de The Master y You Were Never Really Here, Atrapado sin Salida, Tiempos Modernos, El Club de la Pelea y Un Día de Furia, nos saldría algo muy similar a lo que vemos en pantalla (y que no podemos dejar de ver).

No todo está perdido para Warner, pero esto lejos está de pertenecer al universo superheroico.

Un detalle más: NO VAYAN CON NIÑOS O NIÑAS.

YAPA: Si quieren ver Claudia, la última película de Sebastián De Caro, que tuvo una pésima distribución, ya se encuentra disponible en cine.ar por $30. La crítica no la hago yo, porque de eso se encargó Mariano Llinás, que algo sabe de cine .

EN STREAMING

Gracias al éxito arrollador de las miniseries de HBO (Chernobyl, Euphoria, Sucession y Years and Years, entre otras), el gigante de la N Roja aprendió y puso manos a la obra para privilegiar calidad por sobre cantidad. De allí que hace poco recibimos El Espía, con un Sacha Baron Cohen descomunal y totalmente fuera de registro.

Pero esta vez me detengo para recomendar Unbelievable, una entrega de 8 capítulos basada en hechos reales que nos lleva hasta Colorado, en el año 2008, donde la policía recibe una denuncia de violación a una chica. Luego de la asquerosa burocracia por la que hacen pasar a la víctima en términos físicos y psíquicos, de revivir el suceso varias veces a distintos interlocutores, logran hacerla declarar que la denuncia es falsa. La narrativa nos lleva a otro Estado, donde las detectives Duvall y Rasmussen (Merritt Wever y Toni Collette prendidas fuego) unen fuerzas para seguir los pasos de un violador serial que parece conocer todos los procedimientos policiales para dejar evidencia mínima o nula en cada escena del crimen. Con el correr de los capítulos, podemos ver el calvario al que someten a la primera víctima por su supuesta denuncia falsa y a la vez, enaltecer el trabajo de las detectives mujeres que por empatía y profesionalismo quieren atrapar al criminal. Lo más doloroso del visionado es comprender que los sucesos ocurrieron de verdad. Pero el resultado es una obra monumental.

LEER

«Me acosté en el suelo, sin abrir los ojos. Había aprendido que de esa oscuridad nacían formas. Traté de verlas y de no pensar en nada más, ni siquiera en el dolor que me llegaba desde la panza. Nada, salvo un brillo que miré con toda atención hasta que se transformó en dos ojos negros. Y de a poco, como si la hubiera fabricado la noche, vi la cara de María, los hombros, el pelo que nacía de la oscuridad más profunda que había visto en mi vida».

Hace poco terminé de leer Cometierra, ópera prima de Dolores Reyes, una docente de Pablo Podestá que salió del taller de Selva Almada y se está convirtiendo (con mucha justicia) en uno de los libros del año. A Cometierra la van a visitar personas desesperadas que buscan a sus seres queridos, porque al probar la tierra en la que estuvieron los desaparecidos, puede ver qué fue de ellos. La conciencia de su don la obtuvo en el entierro de su mamá, víctima de un femicidio, por lo cual desde un primer momento nos damos cuenta de la potencia en el relato. Queda claro que la autora tiene cada oración muy masticada. Se nota el recelo con el que la autora eligió cada palabra, con el cuidado que buscó relacionar a los personajes, que no son muchos y por ello no pierden calidad. El secuestro, la trata de personas y los femicidios son temas de triste y constante actualidad. En la literatura actual se abordan desde casi una obligación coyuntural, pero esta novela tiene ese factor sobrenatural que se acepta inmediatamente desde las primeras páginas (Cometierra come tierra y puede ver, eso se da por sentado, no se cuestiona) al llevar adelante ese pacto con la autora. El hecho fantástico le da cierta frescura a un tema que destila dolor por todos lados. Es celebratorio que sigan apareciendo voces como esta que nos traigan esa bocanada de aire fresco sobre un tema que está viciado por la opinión de todos y todas. Ojalá pronto volvamos a saber de Dolores Reyes, y ojalá supere pronto el síndrome de primera novela exitosamente.

La belleza de tapa es obra de Jazmín Varela.

176 páginas, Ed. Sigilo, Rústica, 14×22 ($580).

YAPA: En octubre el Club de Lectura Carbono de Sebastián Lidijover va a estar leyendo Cometierra. Si querés recibir los domingos los correos para ir compartiendo tus impresiones, te podés inscribir en este link.

ESCUCHAR

Desde su debut en 2010 con Hybrid, cada disco de Danny Brown se espera por la versatilidad que arroja. Sin despegarse de sus raíces ni sus rimas cargadas de experiencias urbanas, disco a disco se supera en términos de personalidad y madurez. Y presentó recientemente uknowhatimsayin¿, su último trabajo que mezcla versos furibundos con ritmos rápidos, mostrando su habitual predilección por el absurdo pero abriéndose un poco más a un laburo centrado y oscuro.

Si te gusta el género lo vas a amar, y si no sos tan del palo igualmente vale la pena darle una picadita. Lo último del MC más famoso de Detroit se escucha acá:

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